martes, agosto 21, 2007

Dando tumbos

Hacía tiempo que no escribía nada aquí, y tampoco es plan de que esta maldita desidia me haga ir perdiendo valiosos lectores. De hecho, dado su elevado número, estoy pensando en poner banners de publicidad, ya sabeis, para ganarme algunas perrillas. Algo con estilo, unos banners de webcams o estos de "¿Quieres ligar en tu ciudad?", o algo sutil como "Tu ordenador está infectado. Pulsa aqui". Aquí caen como moscas... Me voy a forrar.

Bueno, que este verano ha estado muy bien, sí señor. He tenido mi ración de playita en Zambujeira do Mar (Portugal), sitio muy recomendable por su tranquilidad, sus playas (mejor si te gustan las aguas gélidas del océano) y sus famosos atardeceres salvajes. Después también ha habido alguna escapada a la sierra, donde he tenido la oportunidad de participar en las capeas corriendo delante de toros de 600 kilos o más. Luego, el camping es un clásico de todos los años y nada, allí que fuimos a Chiclana a liarla.

Ahora mismo no tengo casa como quien dice. Estoy en Sevilla, el finde iré de nuevo al pueblo, el lunes a Madrid a currar, y a la semana siguiente a Barcelona a currar más. Y en ninguno de estos sitios tengo una casa que sea mía. Voy de prestao. Qué sensación más rara. Eso sí, en cuanto vuelva de Barcelona, me pienso buscar una casa, y muy chula además, que ya está bien, hombre. Una casa donde pueda tocar mi guitarra a todo volumen (¿verdad?) y donde pueda invitar a la gente a tomar café (¿verdad también?). Ya vereis. Os vais a cagar.

Un abrazo a todos.

PD: No tengo nada que ver con todos esos videos que hay en el YouTube.

3 comentarios:

Espíritu dijo...

Hola ¿Cómo va la cosa con el gay cofrade? Uuuuuuuuu...Pa habernos matao

Elenowsky dijo...

Ya está bien de tanto ir payá y pacá. En Madrid es donde tienes que estar gambitero! Si es que no se puede

Mercedes dijo...

Es pero que encuentres - ¿encontréis? ;-) - una casa muy chula en Madrid, ¡y que me invites a un cafelito!

Mientras dure tu situación de nómada, pásalo bien en Barcelona, ¡qué envidia nos das!